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Precioso pero no inmune: las plagas del rosal

Tener un jardín en casa o un balcón lleno de plantas siempre es un buen hobby que además de divertirnos y relajarnos, puede decorar nuestro hogar con su belleza.

Una de las plantas más buscadas en los viveros cada año es el rosal. Su floración de alegres rosas de diversos colores hacen que el rosal suela ocupar un lugar importante en la mayoría de jardines, balcones o terrazas.

Aunque su cuidado no es muy difícil, el rosal tampoco se libra de las fastidiosas plagas de insectos que pueden minar su salud. Te contamos cuáles pueden afectarles y cómo eliminarlas.

Rosales de jardín
El rosal es una planta muy recurrente en jardines y terrazas, pero como todos los seres vivos, no se escapa de enfermedades y plagas.

Una planta muy requerida

El rosal es una planta que pertenece a la familia de las rosáceas o rosaceae que cuenta con más de ocho millares de especies. Se trata de una especie de arbusto espinoso originario de zonas de climas suaves del Hemisferio Norte.

La mayoría de especies se suelen cultivar por motivos ornamentales, lo que hace de ella una especie muy buscada ya que además, florece continuamente durante todo el año aportando vistosas rosas de colores muy utilizadas en decoración.

Sin embargo, su cultivo también se realiza con otros fines comerciales, como la elaboración de aceites esenciales o incluso usos medicinales.

Prevención de plagas

A la hora de prevenir las plagas de insectos, debemos tener muy en cuenta las características de cultivo del rosal, ya que un mal cuidado aumentará significativamente las probabilidades de que nuestro rosal sea diana perfecta de plagas perjudiciales.

Por ello, te damos algunos consejos sobre cómo cuidar correctamente esta planta:

  1. En primer lugar, no te olvides del riego. Los rosales suelen requerir más agua durante la época de floración, especialmente en el primer año. Eso sí, la forma correcta de regar es apuntando la salida de agua de nuestra regadera o manguera al suelo donde crece, evitando que se mojen las hojas o las flores.
  2. En el caso del suelo, se debe rastrillar la superficie una vez al mes, especialmente desde marzo hasta septiembre, para romper la placa dura que se forma en la parte superior. De ese modo permitimos que se airee el suelo y penetre el agua con facilidad hasta las raíces.
  3. El abono no debe ser excesivo, y en caso de utilizarlo debemos extenderlo en primavera. Si lo hacemos correctamente puede que produzca una abundante floración.
  4. También para conservar la humedad del suelo es un buen truco colocar una pequeña capa de corteza de pino de unos 5 centímetros, ya que así impedimos la aparición de malas hierbas.
  5. Precisamente estas malas hierbas, si salen, hay que mantenerlas a raya. Retira las hojas enfermas del rosal y no olvides arrancar todas las plantas que nazcan alrededor y que no deseemos tener, pues lo único que harán es competir por el agua de riego con nuestro rosal.
  6. Por último, no olvides cortar las flores marchitas para que se produzcan otras flores. Recuerda también que se suelen cortar los retoños que aparecen debajo del punto de injerto.
Rosal de jardín
La mejor forma de prevenir plagas y enfermedades es realizando un cuidado correcto de la planta. No abones el suelo en exceso, recuerda regarla abundantemente en primavera y retiras las flores, hojas o hierbas marchitas.

Plagas y enfermedades del rosal

Su belleza no solo llama tu atención, sino también la de numerosos organismos perjudiciales que atacan al rosal en busca de alimento minando la salud de la planta.

Las enfermedades más habituales que atacan al rosal suelen estar causadas por hongos. La mejor manera de identificarlos es observar las hojas y tallos continuamente, ya que una mancha negra, amarillenta o de color naranja, así como una especie de polvillo grisáceo es un signo de debilitamiento del arbusto e infección de hongos.

Por otra parte, encontramos numerosos insectos que pueden causar graves daños al rosal. Estos son algunos de ellos:

  • Por supuesto, el pulgón está por todas partes, y también aquí. Son insectos de un tamaño bastante pequeño, entre 1 y 3 milímetros. Suelen atacar los brotes de rosas y además, provocan que las hojas se encojan hasta enrollarse en sí mismas.
  • La araña roja, difícil de distinguir a simple vista, pero que dejan una mancha amarillenta sobre el dorso de las hojas del rosal.
  • Los caracoles suelen provocar alegría en nosotros cuando los vemos en nuestro jardín. Pues bien, si tienes un rosal, ¡cuidado, pueden devorar las hojas! Suelen aparecer después de la lluvia o en condiciones de clima muy húmedo.
  • La mosca blanca también deja a su paso una mancha amarillenta en la parte inferior de la hoja tras su ataque.
  • Las orugas de rosal son una plaga muy común en rosales. Suelen poner huevos sobre las hojas y una vez que estos se convierten en larvas, se alimentan de las hojas.
  • También se conocen casos de mosquitos verdes, que decoloran las hojas del rosal. Son muy difíciles de identificar, puesto que suelen esconderse bajo las hojas sin hacer demasiado ruido.
  • La cochinilla también puede atacar este tipo de planta. La mejor manera de identificarla es que las hojas de tu rosal estén pegajosas.
  • El gusano blanco, por último, es una de las plagas más peligrosas. Es muy complicado saber que se encuentra haciendo daño a nuestro rosal, ya que al contrario del resto de insectos, no atacan a las flores ni a las hojas, sino a las raíces. Por eso, pueden llegar a causar mucho daño e incluso matar a la planta.

Cómo eliminar las plagas

Caléndula
Una buena manera de prevenir las plagas en los rosales es plantando caléndulas alrededor, ya que actúan como repelente de insectos.

Como hemos visto anteriormente, los rosales conllevan un cuidado específico un poco más trabajoso que el resto de plantas.

Sin embargo, para evitar y tratar las enfermedades y plagas, realizar esos cuidados son fundamentales.

Por supuesto, las rosas enferman, y aunque a veces es inevitable, en muchos casos podemos prevenir esas enfermedades o reducir su aparición al máximo.

Recuerda regar siempre apuntando a las raíces, que reciba al menos cinco o seis horas de sol diarias, y sobre todo, que no se encuentre muy cerca de un árbol con grandes raíces que pueda competir con nuestro rosal por el agua.

Una buena idea también es cultivar caléndulas cerca, ya que mantienen alejadas las plagas. En caso de que a pesar de haber seguido estos pasos, tu rosal albergue alguna plaga, suelen existir insecticidas específicos al tipo de insecto en las tiendas de agrojardinería.

Sin embargo, debes saber que este tipo de productos pueden dañar al medio natural en el que se encuentre y acabar con otros insectos y organismos que sean beneficiosos para el rosal u otros cultivos. Por eso, te contamos algunos remedios naturales para acabar con las plagas de rosal.

Remedios naturales

  • Uno de los más eficaces contra los hongos es mezclar 5 cucharadas de detergente biodegradable con una cuchara de bicarbonato y tres litros de agua. Esta mezcla consigue un fuerte repelente casero con el que poder rociar los rosales. Este mismo método sin bicarbonato también es un buen producto contra cualquier otra plaga que no sean hongos.
  • Por otra parte, puedes realizar un pesticida casero con té de manzanilla frío.
  • Una infusión de ajo también es bastante eficaz contra el pulgón, pero también ha demostrado que disminuye otras plagas. Utilízala como pulverizador. Eso sí, no te excedas con el ajo o podrás quemar las hojas de la planta.
  • En el caso de moscas y mosquitos, puedes colocar una trampa pegajosa llamando su atención. Por ejemplo, colocando pegamento en un cartón donde también haya vaselina o jalea que los atraiga.
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