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Plagas de palomas: las ratas del aire

Las palomas son, probablemente, las aves más comunes en las plazas de las ciudades. Aunque hay numerosas especies, las más habituales pertenecen al tipo de paloma bravía.

Son unos pájaros de tamaño medio que suelen ser muy admiradas por muchos, pero generalmente, más bien odiadas por la gran mayoría de la población. Tanto es así que, de hecho, algunos sociólogos han estudiado por qué odiamos tanto a las palomas. El motivo es, entre otras causas, que sus plagas son un verdadero problema de salud pública.

Paloma en el aire
Las palomas son muy comunes en las ciudades.

Transmisoras de enfermedades

Seguro que has oído hablar muchas veces de las ‘ratas con alas’. Si aún no lo sabes, nosotros te lo contamos: son las palomas. Se las llama así comúnmente precisamente por dos razones.

En primer lugar, los abundantes excrementos que dejan. Las palomas pueden dejarnos nada menos que 11 kilos al año de sus malolientes ‘regalitos’, en los cuales, por cierto, el PH es bastante ácido y supone un problema de salud además de ser corrosivo para los edificios y viviendas.

La otra razón tenemos que buscarla en su potencial como transmisores de enfermedades que pueden hacer llegar al ser humano.

  • Por ejemplo, las palomas pueden transportar en sus patas las bacterias de salmonelosis y pueden transmitirla cuando caminan en las zonas donde la gente deja sus alimentos (mesas o merenderos al aire libre, bancos, fuentes, etc.). Ahora que lo sabes, probablemente te lo pienses dos veces antes de sentarte a comerte el bocadillo en una plaza repleta de palomas. 
  • También hospedan a algunos ectoparásitos perjudiciales para el ser humano como garrapatas, pulgas, piojos, ácaros o la conocida como ‘chince de la paloma’. En este caso no es necesario el contacto directo con el animal para que te lleves de recuerdo uno de estos insectos que habitan en su plumaje. 
  • Además, se ha demostrado que al menos tres enfermedades humanas están relacionadas con sus excrementos: la criptococosis, la histoplasmosis y la psitacosis.
  • Favorecen el desarrollo de bacterias y hongos, ya que causan humedades.

Por otra parte, las palomas se alimentan de casi cualquier resto de alimento, desde desperdicios, frutas o semillas, pan y en realidad, cualquier cosa que su molleja (un órgano unido al estómago) sea capaz de triturar.

Las palomas ingieren el 15% de su peso en alimentos cada día, aunque no tiene problema en aguantar unos días sin comer. El agua, sin embargo, es algo que necesitan a diario. Por eso, el primer paso para evitar que se queden en una zona es no darles de comer. Parece obvio, pero si se lo pones demasiado fácil, va a ser muy complicado echarlas de su zona de confort.

Palomas: un problema público

En algunos lugares se han convertido en un verdadero problema. Es el caso de Venecia, en Italia, donde las autoridades locales han tenido que tomar medidas ya que la corrosión que provocan sus excrementos están deteriorando el patrimonio artístico y arquitectónico de la ciudad.

Pero esto no es todo, porque también en ciudades de España como Madrid, Valencia y Barcelona existe una legislación especial para el control de palomas que va más allá de los conocidos pinchos anti palomas que se colocan en las iglesias y catedrales para evitar que se posen en las repisas de estos edificios.

Palomas en una plaza
Las plagas de palomas son muy comunes en las plazas de las ciudades masificadas.

Qué hacer ante una plaga

  • En primer lugar es importante evitar su acercamiento. Además de no acercarte tú a ellas, existen maneras de propiciar que se alejen, o dicho de otro modo, debes saber cómo ahuyentar palomas.
  • Para ello, existen varios instrumentos en el mercado que te ayudarán a conseguir tu objetivo. Por ejemplo, los repelentes de palomas. Existen algunos audibles que emiten unos sonidos que resultan insoportables para ellas. Una de las marcas más conocidas es Bird Gard. Otro repelente sonoro, muy utilizado en grandes almacenes o fincas alejadas de los núcleos urbanos son los que emiten sonidos similares a los de un cañonazo o un disparo para mantenerlas alejadas. También existen los erradicadores de ondas complejas que alteran su ciclo de sueño, por lo que acabarán marchándose, aunque en este caso es un método a largo plazo.
  • Por otra parte, para evitar que penetren en los edificios o depositen sus heces sobre ellos, se puede bloquear su entrada. Es el caso de los ya citados pinchos anti palomas, así como las redes, una opción más estética y poco pesada para edificios comunes.
  • Por último, si el problema es muy grave y la única solución es disminuir la población. Para ello, existen métodos anticonceptivos que evitan que los huevos se conviertan en pichones. También existe veneno y otros métodos que eliminan o exterminan al animal, pero en cualquier caso, están prohibidos en la mayoría de países y de hecho, cualquier tipo de trampas para palomas y armas empleada contra ellas también lo está.
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